Nuestro Paladar y los Sabores

¿Nos atrevemos a probar la comida con su sabor real, o seguiremos disfrazandolo con salsas y almibar?

Hace casi ya 10 meses de mi cirugía y hace muchos años ya de que el azúcar blanca o refinada no entra en mi café, a no ser esporádicamente.  Recuerdo que antes eran cucharadas y cucharadas de azúcar, mi café era como la miel que fui bajando la cantidad poco a poco.

Al principio me costó pero me fui acostumbrando y termine poniendole sacarina, al principio me resultaba dificil pero con el tiempo he tenido la oportunidad de probarlo con azucar y me resulta excesivamente dulce; así que con el tiempo incluso la cantidad de café con leche que bebo ha ido disminuyendo...


Tras la cirugía la taza de café con leche resulto ser 1/4 de taza aun sin azúcar, y por esas cosas de que las "infusiones" como la manzanilla me ayudaban después de comer a mejorar mi digestión he terminado siendo en menos de un año una "fanatica de infusiones, tes y tizanas".  ¡Es increíble como nuestro paladar va cambiando a medida que vamos probando otras opciones!

El otro día me hicieron un comentario en referencia a esto. Ella comía mermelada “normal” azucarada, yo le invité a probar compota de fruta tal cual, solo fruta, y le gustó. Como no quería tirar la de siempre, la intercalaba, y tal y como pasaban los días de la semana, ésta iba resultando demasiado dulce. ¡Que rapidez!.
El objetivo final es disfrutar de aquellos alimentos dulces con los que generosamente nos deleita la naturaleza y que a su vez nos dejen de resultar tan apetecibles aquellos con gran cantidad de azúcar añadido

La cuestión es que a veces no se trata de sufrir, si no de reeducar nuestro paladar para saborear aquello que enmascaramos desde pequeños con el dichoso azúcar.

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